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Universitarios UAQ avanzan en concurso internacional Hult Prize 2021

Natalia Guzmán Valencia y Gustavo Alonso Montoya Ugalde, egresada de la Licenciatura en Biología y estudiante del 8° semestre de la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia, respectivamente, de la Facultad de Ciencias Naturales (FCN), así como Samantha Aguilar Veyna, egresada de la Licenciatura en Actuaría de la Facultad de Contaduría y Administración (FCA), todos ellos de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), avanzaron en el concurso internacional Hult Prize 2021 con el proyecto MINTO, que consiste en la producción e introducción de insectos comestibles.

Hult Prize tiene como objetivo que jóvenes estudiantes emprendan una idea de negocio a gran escala. Este año, la problemática a resolver es la alimentación sustentable con un impacto positivo de 10 millones de personas en 10 años.

Natalia Guzmán explicó que, tras ser seleccionados como representantes de la Máxima Casa de Estudios de la entidad, el equipo participó y ganó la etapa nacional, para pasar a la etapa internacional, donde también obtuvieron el primer lugar. Actualmente, el proyecto se encuentra en un acelerador de negocios, para lo cual los integrantes del equipo tomaron cursos en línea; próximamente viajarán a Londres, Inglaterra, para recibir capacitación de forma presencial por un mes y medio para emprender su negocio.

“Nos prepararon para ganar un millón de dólares, pero también nos preparan para que en caso de que no ganemos el recurso podamos encontrar la manera de buscar financiamiento y llevar a cabo este negocio que tiene un impacto muy grande en México especialmente, pero que también puede ser escalado en todo el mundo”, aseguró.

Al respecto, Gustavo Alonso refirió que este proyecto propone un sistema de producción diferente al que se maneja en la actualidad, que tiene como propósito reducir costos, contribuir a la nutrición y ayudar al medio ambiente con tres especies de insectos: el grillo doméstico, la mosca soldado y el tenebrio; que al ser producidos en invernadero, reducirán la energía utilizada al usar calor de sol, además de que el desperdicio de los insectos se donará a la agricultura para fertilizante.

“La idea de nuestra producción es tener una sociedad con las comunidades rurales, donde muchas personas tienen terrenos, pero no tienen dinero para invertirlo y producir en ellos. Nosotros vamos a proporcionarles el pie de cría e invernaderos, bajo un contrato, para que ellos produzcan los insectos y nos los vendan. También vamos a tener sociedades con empresas o marcas grandes de supermercados que nos proporcionen vegetales y frutas de desperdicio, el cual va a ser el alimento de nuestros insectos”, apuntó.

La mosca será alimento de ganado, para así disminuir su consumo de soya, mientras que el grillo y el tenebrio se adicionarán a sopa de pasta, la cual es consumida por más del 95 por ciento de las familias mexicanas, con la intención de introducir proteínas y aminoácidos esenciales en la alimentación.

Por su parte, Samantha Aguilar aseveró que con este modelo de producción se estima en 10 años un impacto positivo en hasta 17 millones de personas en el escenario más óptimo y en escenarios más conservadores es factible llegar a los 10 millones de personas como lo busca el concurso.